Actualmente la ciencia es apatrida, es decir, sin nacionalidad definida, cualquier persona en cualquier parte del mundo, con un buen nivel de preparación académica, podría formar parte de los vaivenes del desarrollo científico. Sin embargo, la ciencia moderna se ha tornado altamente dependiente a insumos económicos, esto es debido a que la ciencia es una herramienta comprobada que impulsa el desarrollo socio-económico de quien la utilice, desde la Revolución industrial la aplicación científica en algunos sectores tiene un fin material exclusivo, lo cual se ha reflejado en diversas áreas como en el transporte, en lo urbano, en las comunicaciones, entre otras. La ciencia por lo tanto, encuentra su estado del arte en los países con gran potencial económico, como EUA, en la Unión Europea, Rusia, Japón, etc. He utilizado el termino ciencia con un sentido general, deberá incluirse a su parte intelectual: ciencia básica, media y avanzada, y a su parte material: que es el desarrollo de la técnica y tecnología.
Mi inquietud de traer esto a discusión, es que la situación actual nubla los orígenes y tergiversa sucesos históricos, es bueno enfatizar que no toda la ciencia tiene orígenes griegos ó asiáticos. Las culturas antiguas americanas, como la olmeca, teotihuacana, tolteca, azteca, maya, inca, aun no siendo contemporáneas ó geográficamente cercanas, compartían conocimientos similares en las cosas de importancia, como en la agricultura, el tratamiento de la enfermedad: la herbolaria, la astronomía, etc.
Algunas comparaciones se han hecho, y es bien sabido de la capacidad extraordinaria de los mayas en la astronomía, por ende en las matemáticas, siendo superior a las contemporáneas de Europa y Asia. Otro ejemplo son los “titicih” ó los médicos aztecas, estos eran bien conocidos por sus buenos tratamientos hacia innumerables enfermedades y excelentes sanadores de heridas y fracturas. Se han tratado de hacer comparaciones entre la “ticiotl”, medicina azteca y la hipocrática-galenica, donde se ha encontrado que la azteca tenia un complejo compendio de ideas filosóficas, como el entender e “inventar” la definición de la enfermedad y su cura que era basada en la polaridad frió/caliente del enfermo.
Dentro de estos eventos del pasado, uno de gran importancia es aquel acaecido en el año 776 D.C (despues de Cristo), donde dieciséis matemáticos se reunieron en el famoso centro de la ciencia Maya [1], la sagrada ciudad de Copan (hoy parte de Centroamérica), su objetivo era el discutir y buscar resolver el problema del computo aritmético que siempre les causo gran problemática, esto debido a que ellos mantenían dos calendarios, uno sagrado y uno profano, los cuales nunca se sincronizaban por mucho tiempo, por lo que dedicaron mucho estudio tratando de evitar el desvió entre los dos. Este evento podría ser, el primer congreso científico en América, evento por ello muy importante en la historia.
Para finalizar este escrito he querido incluir el primer congreso científico mexicano documentado, este evento se llevo a cabo en la ciudad de México del 9-14 de diciembre de 1912 [2]. Este evento marca también el final de una época histórica en México, los 30 años del porfiriato, y el principio de otra, la Revolución Mexicana. Alfonso L. Herrera (1869-1942) fue el iniciador de este evento, Herrera era un importante biólogo y científico.
En la convocatoria al I congreso, la sociedad científica “Antonio Alzate” se señala:
“La acción benéfica de estas reuniones es incontestable: contribuyen de una manera muy importante a despertar el amor a la ciencia, siempre en lucha con el mercantilismo; a poner en movimiento todos los centros de investigación y enseñanza; a sacudir el marasmo de los menos activos y entusiastas; a estimular a todos, cuyas relaciones de cordialidad entre colegas favorece, dándoles también a conocer como hombres de lucha, de estudio y de abnegación”
Las secciones de este congreso fueron muy variadas, se incluyo a la filosofía, sociología, lingüística y filología, ciencias matemáticas, ciencias físicas, ciencias naturales, y ciencias aplicadas, con sus respectivas sub-secciones. El costo de inscripción fue de 5 pesos a participantes y 2 pesos a los familiares, las presentaciones eran de 20 minutos, en su inauguración se tuvo la asistencia del presidente Madero. Todo el material paso a ser parte de la sociedad científica “Antonio Alzate”.
La ciencia es de todos y para todos, la búsqueda de la verdad, el descifrar el lenguaje de la naturaleza, son deseos innatos del ser humano, valores que deberán revalorarse, y deberán ocupar un lugar superior al solo beneficio material. Esperemos y vengan cada vez tiempos mejores, donde una revolución de pensamiento derroque la dictadura de la moda consumista, esa moda que solo destruye y enajena, esa moda que empequeñece nuestra presencia en el cosmos.
Bibliografía:
[1] Carlson J. B., Copan altar Q: The Maya astronomical Congress of A.D. 763?, Native American Astronomy, 1975.
[2] Pérez Tamayo, R., Historia General de la ciencia en México en el siglo XX, FCE, 2005.



